28/2/11

...lo que siento cuando veo que eres de verdad

Somos trocitos de aquellos que nos quisieron, los que nos quieren, los que nos querrán.
Somos trozos de aquellos que nos hirieron, de los que lo harán.
Somos la suma de las personas que han pasado por nuestras vidas.
Somos el resultado de lo que hemos ofrecido, de lo que hemos querido, de lo que hemos sufrido.
Somos lo que sentimos, lo que respiramos.
Somos 'de verdad'.

Da igual lo que haya pasado ya, también da igual lo que llegará.
Lo mismo me importan el bien y el mal, o lo que diga la gente.
Llegar primero, llegar detrás; los que no aman este lugar, 
los que hacen del miedo su cualidad... 
inmediatamente a mi me da... 
me da lo mismo.

Me da igual si algunos me ven llorar, si no respetan mi libertad,  
estar por el mundo en cualquier lugar sin conocer a la gente.
Da igual amar al que no hay que amar, da igual ser miles si hay soledad, 
si rompes las normas para buscar...
inmediatamente a mi me da... 
me da lo mismo.

Lo que me importa es el presente y la sinceridad, 
la sencillez de los niños al mirar al mar 
y lo que siento cuando veo que eres de verdad.
Como me importan esas cosas que me hacen soñar, 
como me importan mis amigos cuando ya no están,
como me importa que te quedes a mi lado más.

Me importa todo lo que he dado y lo que tú me das.
Me importa el Mundo si puedo vivir un día más. 
Me importan tantas cosas, pero todo lo demás... 
...me da lo mismo.

(El Pescao / Me da lo mismo)


21/2/11

14/2/11

Soledad

Arrastraba una mirada nostálgica, como si le vida le hubiera obligado a cargar con demasiados palos. Me sorprendió en las distancias cortas: pese a la melancolía y a la tristeza que parecía emanar, percibí un atisbo de energía que dejaba entrever un pasado feliz. Parecía haber sufrido demasiadas cosas en esta vida como para volver a creer en el futuro. Era silenciosa, escuchaba y dejaba hablar, no sé si meditaba en lo que los demás le contaban o simplemente estaba ausente; y ese halo de misterio, de soledad perseguida, me sedujo. Quise protegerla, quererla, ayudarla. Convertirme en su guía, su apoyo. Pero ella no me lo permitió. Su mirada se volvió serena pero segura. Comprendí que todo aquello que creía que le angustiaba, era lo que le gustaba. No quería compartir su mundo.
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